El 11 de febrero de 1977 con la firma de Videla, Liendo y Gomez se dictó el decreto 385/77 que daba de baja todas las afiliaciones a todos los sindicatos de primer grado de la República Argentina. La excusa, era terminar con las cuotas solidarias, y para lograrlo fueron directamente por la caducidad de las afiliaciones llevando los padrones a cero.

Con ello se ponía una fecha límite (deadline dicen los gringos) de escasos 40 días para que todos los y las trabajadoras ratificaran su pertenencia al movimiento obrero organizado, teniendo que poner la cara y exponerse frente a la patronal y la milicada en su decisión explicita de seguir afiliado.

No era fácil, y para los escribas de posibilismo era definitivamente suicida: desnudarse en sus convicciones frente a la empresa, con organizaciones intervenidas o disueltas, con compañeras/os presos, asesinadas/os, desaparecidas/os o exiladas/os: un Estado genocida que ese mismísimo día se llevó al Secretario General de Luz y Fuerza, el Gato Smith.

Y fue allí, como en las grandes gestas de la historia, que en un peregrinar a la intemperie de toda protección, miles y miles de trabajadores los que, como en un 17 de octubre silencioso, le dieron una fenomenal bofetada a la dictadura ratificando su masiva pertenencia al glorioso movimiento obrero argentino.

Varios gobiernos intentaron lo mismo, el DNU de Milei lo intenta, pero el movimiento obrero triunfará.

Sigamos luchando en Unidad, Solidaridad y Organización.

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