Cuando hablamos de consumos problemáticos, muchas veces pensamos únicamente en el consumo de alcohol 🍺 o de otras sustancias. Sin embargo, la realidad es mucho más amplia.

La Ley N.º 26.934 define como consumos problemáticos a aquellos que, medie o no una sustancia, afectan la salud física o mental y/o las relaciones sociales de una persona. Esto significa que también pueden manifestarse a través de conductas compulsivas vinculadas al juego 🎰, las apuestas online 📱, el uso excesivo de las tecnologías 💻, la alimentación 🍽️, las compras 🛍️ u otros comportamientos que generan un impacto negativo en la vida cotidiana.

Desde esta perspectiva, el foco no debe ponerse únicamente en qué se consume, sino también en quién consume, cómo lo hace y en qué contexto. Cada situación es diferente y está atravesada por la historia de vida de la persona, sus vínculos ❤️, sus condiciones laborales 🏢 y el momento que está atravesando.

En el ámbito laboral, abordar los consumos problemáticos implica promover una cultura del cuidado 🤲, generando espacios de escucha 👂, acompañamiento 🤝 y prevención 🛡️. La información, la empatía y la intervención temprana son herramientas fundamentales para evitar la estigmatización y favorecer que quienes necesiten ayuda puedan acceder a ella.

Reconocer que los consumos problemáticos son una cuestión de salud integral y no un problema individual o moral es el primer paso para construir entornos de trabajo más saludables, solidarios e inclusivos.

📞 Si vos o un compañero de trabajo están atravesando una situación de este tipo, no están solos. La Línea 141 brinda atención gratuita, confidencial y disponible las 24 horas, todos los días del año.

💙 Cuidarnos también es parte del trabajo.