DISCURSO DE WALTER MERKIS:
Desde el movimiento sindical universitario entendemos que, sin lugar a duda, quienes han sido más afectados dentro del sistema de educación superior por el impacto de la Pandemia son los estudiantes. Muchos de ellos aún no han podido retomar las clases presenciales, y una cantidad muy significativa ha abandonado momentáneamente los estudios ante la falta de dispositivos, conectividad, pérdida de sus fuentes de ingreso, atención de cuidados familiares, o achicamiento de los presupuestos educativos. Luego del estudiantado, o a su par de acuerdo a la óptica que se elija para el análisis, quienes más sufrieron los efectos inmediatos, mediatos, y serán afectados por los efectos consecuenciales de la Pandemia, son los trabajadores universitarios que de un momento a otro tuvieron que adaptarse a las clases virtuales, gestión a distancia y teletrabajo; todo ello sin formación previa, la mayoría de las veces con sus propios medios, asumiendo obligaciones familiares de cuidado que especialmente afectaron a las mujeres, y en una situación de emergencia que condicionó el ejercicio regular de sus derechos laborales.
Asimismo, muchos sectores cuyas tareas no pueden desarrollarse a distancia, tuvieron que continuar presencialmente en condiciones difíciles y muchas veces sin los medios adecuados o protocolos acordados, como los trabajadores y trabajadoras de la salud en los Hospitales Universitarios que enfrentaron los momentos más duros de la pandemia auxiliando a los sistemas nacionales y locales de salud, así como trabajadores de las áreas de servicios, seguridad, laboratorios e inclusive de tareas rurales de apoyo a la investigación y extensión. Hace pocos días participamos de la tercera Conferencia Mundial de Educación Superior de la UNESCO, teníamos expectativas de debatir allí sobre las condiciones de trabajo y empleo en la post pandemia, aprovechar esa oportunidad para articular los Objetivos de Desarrollo Sustentable de Naciones Unidas vinculados al trabajo Decente con los ODS de garantía educativa, y trazar una hoja de ruta posible que sea fruto del diálogo social.
A pesar de nuestros reclamos, el tema del trabajo en las universidades quedó de lado en la agenda. Es incomprensible que se piense que es posible construir un sistema de educación superior de calidad, amplia cobertura y pertinencia para los desafíos actuales, sin garantizar las condiciones de trabajo decente de sus trabajadores/as.
Es por ello, Sr. Presidente, que queremos insistir aquí con un reclamo. Tenemos pendiente desde antes de la Pandemia la elaboración de un informe global sobre la situación del personal administrativo de la educación superior que acordamos en el Foro de Diálogo Mundial sobre las Condiciones de Empleo en la Educación Superior realizado en 2018. Los NODOCENTES, técnicos administrativos de las Universidades, siguen siendo discriminados en la protección de sus condiciones de trabajo. Están excluidos de la Recomendación conjunta de la OIT y la UNESCO relativa a la situación del personal docente de 1966, y de la Recomendación de la UNESCO relativa a la condición del personal docente de la enseñanza superior de 1997. Debemos avanzar rápidamente en la concreción de este estudio para luego construir un Instrumento Internacional que otorgue protección y justicia, a los trabajadores que representamos.
No podemos terminar nuestro mensaje sin dejar de señalar nuestra preocupación por la situación que se vive en Guatemala, donde se realizó una elección fraudulenta del Rector y nuestros compañeros del STUSC sufren amenazas por defender la democracia y autonomía Universitaria; la situación en Costa Rica donde el gobierno reduce el presupuesto universitario y pone en riesgo el derecho a la educación superior como un bien público y social; en Brasil donde se impulsan políticas antipopulares contra los trabajadores públicos y se debilita a las Universidades.
Finalmente, quiero recordar la memoria de quién nos representara en este foro los años anteriores, nuestro Presidente Agustín Rodríguez Fuentes, así como nuestro Coordinador General José Olvera, Felipe Villalva de Paraguay, Fernando Marañao de Brasil, y mi gran compañero de San Luis, Argentina Alberto Geraiges, fallecidos y que estarán presentes por siempre en la memoria de nuestros compañeros/as.
